En crimen y castigo Dostoyevski dijo que los verdaderos grandes hombres deben experimentar una gran tristeza en este mundo. Yo lo hago extensivo al género femenino y además le añado música indie…

La pista está llena, un tema tras otro se suceden. Es música indie, ese tipo de música independiente a diferentes géneros o corrientes por distintos motivos que no vienen a cuento, pero que si no hay rock yo bailo encantada y de manera incansable hasta el amanecer, si es que amanece. Es un género no ligado a circuitos de mercado musical, con vocación artística y bla bla blá,  bla bla blá, bla bla, blá… Me gusta mucho y me dejo llevar, me pierdo en mi mundo, yo bailo en medio de la pista cuando está muy llena, y lo hago para aislarme… No hay nadie realmente, es como si estuviera sola, de hecho estoy sola… Mi cuerpo se mueve al ritmo de la música, está educado en el ritmo, siempre me gustó bailar, expresarme con mi cuerpo, moverme y moverlo al ritmo… Al de la música de la discoteca o el pub, al ritmo del ruido que cada día suena en mi mente y nadie más puede escuchar, al ritmo de mi instinto cuando se desatan mis pasiones, siempre al ritmo, porque es un juego perverso que me pone contra las cuerdas, es mi particular reto que me compromete, que me hace encontrar los papeles, mis papeles, porque yo no los pierdo si bailo al ritmo de la música, ni tampoco si lo hago al ritmo de mis instintos o pasiones, por que las mías no son bajas, son tan altas como el volumen de la música que ahora mismo está sonando. Bailando pienso en los pros y contras, en el antes y el después, pienso en qué hubiera podido ocurrir, en el cómo ocurrió, en el cuándo decidí que ocurriese, pienso en porqué tuvo que pasar y entonces río mientras le doy un trago a mi cerveza, y no dejo de bailar, no puedo dejar de hacerlo, me niego a perder el ritmo, bailando me pongo contra las cuerdas, y el ring tiene luces de colores con humo y música indie a todo volumen, tan alto como la bola de espejos en el centro de la pista, tanto como mis pasiones, que no son bajas porque nacen de mi mente y en su trayecto por mi cuerpo se transforman en deseos y entonces, salen y explotan al ritmo… A mi ritmo, y esa en definitiva soy yo, ésos son mis papeles, ésos mis roles.

Bailando recuerdo, pienso, me libero y me concibo. Y un tema es una historia pasada, otro una historia sin empezar, otro una que no será nada o tal vez una que está por llegar. Varios chicos se han acercado a lo largo de la noche con intentos fallidos, incluso para conversar. No quiero hablar con nadie ni tampoco quiero un puto plan para un revolcón, sólo quiero y necesito bailar toda la noche hasta que amanezca. Mis amigas andan por ahí, con sus líos, bebiendo, respetando mi plan sabático, porque hoy sólo quiero bailar y beber, de hecho sólo cuando es  mi ronda me acerco a la barra, pido lo de las chicas, mi cerveza, pago y sigo bailando. Los turnos se suceden toda la noche y ellas me buscan y me dan mi bebida mientras yo sigo al ritmo de la música.

Bailando me aflojo, me relajo y mis pensamientos se aflojan y se relajan conmigo… Entonces pienso que no me gusta sentirme sentimental, es una parsimonia amarga que no me suele parecer pertinente. Por ello me trabajo muy a fondo mis mecanismos de defensa. Así que es bastante probable que ante una ruptura sentimental o de pareja, mi despedida sea un elogio al olvido en toda regla… No me gusta la cosmovisión moral, boba y generalizada, es un bodrio hoscoso que me parece dramático y me provoca además una sensación de desamparo que ya no procede a estas alturas de mi vida. Otro trago de cerveza y una sonrisa, siento el nivel de alcohol invadiendo mi metabolismo, todo es fácil, me aíslo más, llevo el ritmo en mis venas etílicas y trasnochadas… No me gustan los recuerdos que actúan a modo de afrodisíaco, porque evocan el frenesí del amor, o al santo grial, o a una lectura catártica que es más bien de psicología positiva, no me convencen ya porque  son el pretexto vago de… De algo que no quiero nombrar…Voy muy borracha y sigo el ritmo de la música porque estoy sola, cuanta más gente me rodea más sola me siento, y esto es así desde mi más tierna infancia y así es como me gusta que sea… Pienso que tengo dudas acerca de si me entrego  más al baile que a mi propia existencia mientras suena Lonely boy de la banda the black keys, que por cierto, dicen que es rock oblicuo y a mí me enloquece la sola idea de la oblicuidad… Le doy mi cerveza a un chico que hay al lado, él sabe que se trata de un momento, subo mis brazos envuelta entre el humo, miro hacia las luces del techo y mis caderas se mantienen a raya y se cobijan en mi ritmo mantenido y distante. Bailo sola en mi soledad pensando en que aprovechaba cuando mi madre cortaba cebolla para llorar, porque para nadie había motivos y para mí éstos sobraban, así que la cebolla era ideal para no escuchar reproches ni incomprensión, todos los días preguntaba lo mismo: “¿qué hay para comer?, ¿lleva cebolla?”… Termina el tema, el chico  me sonríe y me da el botellín, había dejado de bailar para sujetar mi cerveza y en la otra mano su copa, parece galante, pero en el fondo lo que le ocurre es que tiene ese defecto del género masculino, la arritmia musical, y tener ambas manos ocupadas le ha venido estupendamente. Intenta seducirme diciendo que bailo muy bien, pero no funciona, hoy sólo quiero bailar y beber, además sé que hay cierto nivel en mis ritmos, no necesito el aplauso ajeno… De momento voy borracha y no pienso parar de bailar hasta que amanezca, si es que amanece, pues lo mismo hoy se cumple la profecía de Nostradamus o la de los Mayas, o ninguna porque definitivamente ya tiene que ocurrir de una puñetera vez… En cualquier caso si es hoy, me pillará bailando y caeré fulminada como la torre, así que caeré bailando.

Alguna de las chicas ha decidido que me invita a un ron con coca-cola, ¡vamos! ¿Es que la cerveza es demasiado vulgar para una mujer que piensa bailar hasta caer fulminada al amanecer?, insisto, si es que amanece… Le doy un par de tragos y me enfado tanto que salgo de la discoteca corriendo como una descerebrada, le doy un manotazo al “machaca” de la puerta para que me deje el paso libre y pasándome su autoridad por alto, saco mi copa a la calle, entonces, vacío el vaso de todo su contenido, porque recuerdo que mi último ron con cola fue hace mucho tiempo, cuando tú me dijiste que mi tristeza perenne era lo que más odiabas de mí. Entonces recuerdo que salí corriendo del pub, se leía la tristeza en mi rostro y  mientras me alejaba el viento hinchaba mi abrigo, recuerdo que me fui pensando…

El portero me coge de un brazo y me dice que no puedo salir con mi copa a la calle, voy muy borracha, de otro manotazo le aparto y le digo que no me toque, dentro se escucha Somebody told me del grupo The Killers, el tema con el que nos conocimos, más música indie.

Salgo corriendo, mis amigas me llaman  a gritos, la tristeza se lee en mi rostro y mientras me alejo el viento y mis pensamientos me recuerdan a ti, pues mi falda es demasiado estrecha y corta para que la hinche y mi cabeza nunca puede parar de pensar. Voy tan borracha que ya no me importa que haya o no amanecer, y por si fuera poco, ya no sé si quiero o necesito bailar hasta entonces, lo que no me plantea duda alguna es mi imperiosa necesidad de caer fulminada ya, aquí y ahora.  Y sigo pensando que… En crimen y castigo, Dostoyevski dijo que los verdaderos grandes hombres deben experimentar una gran tristeza en este mundo… Yo lo hago extensivo al género femenino y además le añado música indie…

Sofya Keer

En crimen y castigo...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s