Un piloto acrobático

Vivo dedicada en cuerpo y alma a un trabajo seguro y metódico: Estoy construyendo un muro. Y nada tiene que envidiar al de Berlín porque cayó, ni al de las lamentaciones porque de nada sirve lamentarse; nada a la Gran Muralla China, ni a las de Troya o a las de Babilonia. Mi muro no … Sigue leyendo Un piloto acrobático

Un idilio dialéctico

Nuestra historia es una autopsia. Hasta los simples movimientos mecánicos rutinarios pueden dar pesquisas cruciales sobre una vida humana. Ahora, el silencio me da informaciones que no quiero escuchar, pero mi memoria valiente bajo la protección del escudo de Séneca, por aquello de que la vida acelera mientras nosotros posponemos, me lleva de nuevo a … Sigue leyendo Un idilio dialéctico

New York, New York

Ya estaba cerrado el nicho. Retocaba cuidadosamente el cerramiento total con la masilla y pensaba que la amargura se puede convertir en asco, mientras la familia del fallecido lloraba la muerte de aquel hombre de cuarenta y tres años. El joven enterrador de espaldas a ellos cavilaba mientras escuchaba las conversaciones privadas acerca de los … Sigue leyendo New York, New York

Rayaduras ácidas, ni de naranja ni de limón

Corro un tupido velo porque soy mala interpretando. Niego la obviedad para hacer tiempo. Cuando ya sé la respuesta, el estímulo en mi mente, se convierte automáticamente en una pérdida de tiempo. Y este se acaba. A veces sólo da para prepararse una maleta precaria y salir cortando el aire. Ya no puedes ponerte ante … Sigue leyendo Rayaduras ácidas, ni de naranja ni de limón

No es nada urgente ni serio, sólo necesito escribir

La vida es hermosa cuando es terriblemente clara. Cuando sus límites y contornos  se desdibujan. Cuando la extirpación de ciertos deseos te lleva a ese punto en el que puedes ver claramente que el sentido de tu latido es su finitud. Siempre es lo mismo: nacimientos y muertes, muertes y nacimientos. El círculo perfecto y … Sigue leyendo No es nada urgente ni serio, sólo necesito escribir

Aunque hay cosas que ocurren dos veces

Cuando la desenterraron pude ver que sus uñas y su cabello habían crecido. No era un hecho probado científicamente, sin embargo yo lo podía constatar porque la tenía ante mí convertida en uno de esos cadáveres de mis tebeos de Creepy. Yo coleccionaba aquellas revistas con historias de terror, de vivos enterrados que se dejaban … Sigue leyendo Aunque hay cosas que ocurren dos veces