Hubiera preferido ser una cualquiera para tener una disculpa, pero yo no me disculpo por sentir…Sienta lo que sienta.

Cuando yo digo no es que no, y si no estoy dispuesta a esperar una de esas malditas y manidas casualidades en mi vida, es que no estoy dispuesta, simplemente no lo estoy. No hay nada que comprender ni nada que respetar, yo ya no necesito que me comprendan ni que me respeten, sólo necesito que me dejen en paz, no voy a cometer actos impuros ni decadentes como por ejemplo correr hacia atrás, ¿quién desea ir hacia atrás?, ¿quién, en su sano juicio?…¡Ah!, ¿tú sí?, pues yo no… Además, esta eterna cadencia del invierno podría ser cualquier cosa excepto un escenario de superación, y aunque parece que con el frío los artefactos de la vida pasan más rápido, la verdad es que no sé si me apetece o si necesito que la vida me dé un vuelco, no lo sé porque eso me suele acarrear mareos mientras mi respiración se entrecorta dándome una sensación de muerte súbita demasiado imprecisa, y aunque no me desanimo fácilmente, la sensación de convertirme en un despojo humano no es nada llevadera, no para mí. Es como una evisceración en una plaza pública, me debilito y mi vulnerabilidad es sagrada, es íntima, personal, salvaje e intransferible.

Tal vez si me mandas un beso a través del aire seré tuya, tal vez si nos vemos fines de semana alternos seré un poco más libre, y eso siempre contribuye a no ponérselo fácil a la decadencia amorosa, tal vez si te cargas de paciencia y descargas tus tensiones entre mis sábanas de satén y al más puro estilo “chico cool” yo estaré encantada, pero por favor, no me digas cosas que no pueda entender, no utilices  frases extintor para apagar mi fuego, no intentes llevarme a base de envites hacia una decadencia del amor asegurada.

Yo funciono de este modo, bien o mal es mi pauta de vida, es el puto mecanismo que me diferencia del jodido resto, y lo más atrayente es que me hace sentir viva, sin que me comprendan, sin que me respeten, la norma es simple, muy sencilla, sólo tienes que dejarme vivir, dejarme soñar, dejarme en paz y no por un momento, sino siempre o por lo menos hasta que mi aliento se extinga, no entres al trapo, no pretendas estar dentro de mí sin mi permiso, que ese no es el camino, no conmigo… Siento debilidad por materializar viejas ideas, esas que te rondan durante un largo período de tiempo por la cabeza, no desde que naces pero prácticamente sí desde que tienes uso de razón, y no sé si te sientes identificado conmigo pero no me preocupa, lo cierto es que no me importa ni lo más mínimo, los criterios ajenos ya no me fascinan, ni los anhelos de los hombres con los que me distraigo de la vida, además lo reflejo con claridad, mi nitidez es asesina y luce perfectamente el rango de mis reflexiones, la locura de mis emociones y el egoísmo de mi mente criminal. Sentir el calor de un cuerpo deseado me provoca cierta conmoción, he de reconocerlo, pero es como el calor de un precoz verano novedoso e incipiente, que en el fondo intuyes terriblemente largo y espeso. No sé si sabes que crecer con penas y rodeada de bienes materiales tiene un matiz mórbido considerable, que no es morboso, que esto es lo que me ha convertido en una mujer sobrada, que se me desbordan las tristezas y por eso las regalo cuando me obsequian con buenos orgasmos, que me sobra el dinero y por eso siempre hay homeless bajo mi ventana y en mi puerta, porque cuando me coloco tiro billetes por la ventana, y cuando estoy serena me gusta preparar sobres de colores y repartirlos a los que me esperan, y es la calidez falsa de esas sonrisas interesadas al darme los buenos días lo que me hace soñar con lo posible y darme de bruces contra lo imposible, y a ratos consigo agradecer el complicado hecho de existir aunque no sé si alguna día seré, juego a destruirme a cada paso o cada vez que me veo reflejada en un espejo, y lo peor es que eso se convierte en uno de mis pequeños triunfos, y entonces triunfo fútilmente y soy capaz de dibujar una sonrisa cubista en mis labios, más bien una mueca dolorosa, que se disipa con el paso de los días, que con terribles sacudidas me desplazan constantemente, generándome una ansiedad profunda con una inquietud apasionada por el otro lado… Hay tanto dolor, tanto… Además resulta que después del sexo con todos los hombres me ocurre lo mismo, miro a mi alrededor como si no conociera el dormitorio, y me alienta la idea de tener siempre un hueco acorde y oscuro para colocarme, aprovecho ese momento de turbación para ver misterios y enigmas donde no los hay, y al final aunque en el fondo mi pretensión sea propicia, resulta patética a todas luces y como mínimo poco clara. Luego paso horas y horas estudiando los perfiles y los modelos, y son poco claros como mi patética pretensión, poco novedosos como la generalidad y sin embargo así se venden, porque todos tenemos un precio, y aunque el precio es lo de menos, resulta que al final es lo que más cuesta.

Hubiera preferido ser una cualquiera para tener una disculpa, pero yo no me disculpo por sentir, sienta lo que sienta, así que debes tener presente que me gusta caminar y pisar tan fuerte que el suelo a mi paso se abra y se divida en dos, me gusta sentirme frágil con la grieta abierta y no decidirme por cuál pisar, sabiendo a ciencia cierta que finalmente pisaré ambas, y que lo haré con mucha fuerza, y que seguiré sintiéndome débil pues sólo es fuerte mi pisada, sólo es fuerte mi caminar que no puede parar de abrir brechas complicadas, y que además con el paso del tiempo son abismos.

Con todo esto quiero decirte que ya has conseguido mucho, porque a nadie me suelo confiar, y no sé si eres consciente de que ya estás dentro, y este mi Ring, y en él la única opción posible es la lucha, pero antes he de decirte algo, porque tengo un plan, una vez acabadas nuestras batallas ya te podrás relajar porque  vendrá la guerra y la ganaré yo, esa victoria será mía, porque puedo asegurarte que no has conocido jamás a una mujer que sepa dominarte con dulzura… Mírame bien por si logras alcanzar a ver el reflejo de mi dolor, escrútame con tu mirada e intenta protegerte porque ganarás o no las batallas pero la guerra jamás, para descubrirme realmente primero tendrás que luchar, y si lo haces con gracia, con sentido del humor y con clase tendrás el gran privilegio, te dominaré con dulzura, porque no soy una cualquiera, y si te duele, recuerda que no habrá disculpas, este es mi Ring y en él nunca sabrás si la lucha es dolor o es amor.

Sofya Keer

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La degradación de la palabra

“Un día mis brazos serán alas, mi piel un espeso y colorido plumaje, mi mente una perfecta extensión del cielo y en su inmensidad me perderé para ya nunca más volver. Será un día que amanecerá gris como las tardes efímeras del mes de Febrero, y además un sol oculto se aliará conmigo en mi afán de huída y en mi alocado anhelo de libertad… Volaré y me alejaré de los míos, de los tuyos, de los nuestros, conseguiré concentrar mi mente hasta cotas insospechadas, nada me encadenará, nadie me atará, tendré más decencia que toda la especie y disfrutaré de las alas del auto-conocimiento antes que torturarme con las barreras de la ignorancia terrenal… Mi evolución interna fraguará y gestará eclipses que harán desaparecer a personas, no sólo en los días que ocurran, sino que mis capacidades otorgarán un plazo de dos meses para hacer efectivas las aniquilaciones o ausencias oportunas, y ocurrirán de manera liviana e insospechada, como si fueran susurros, y los elegidos se irán para ya nunca más volver, como yo,  pero no será la guadaña quién se los lleve, me los llevaré yo utilizando mis maravillosas creaciones, mis fantásticos eclipses, excelentes e impecables, como el círculo perfecto… Se irán consternados y fracasados… Se irán como susurros… Desde arriba otearé los mares y las rocas, los océanos y los campos, las llanuras y al llanero solitario. Lejos de toda capacidad de comprensión alcanzaré la barrera del sonido y mi corazón sonará tan fuerte que desde abajo sentiréis mi latido como una tormenta eléctrica, más presos del pánico huiréis, pero no podréis, no se puede huir de uno mismo, porque yo seré la voz de vuestras conciencias, y os daré órdenes amorales, indecentes y asquerosas, y desde arriba os estudiaré, os manipularé y os desnudaré el alma. Mi boca y mis labios se convertirán en un pico color carmín intenso que actuará con la precisión de un bisturí quirúrgico, las abriré lenta y cuidadosamente en canal y diseccionaré cada una de sus partes heridas, para curarlas les pondré mucha sal y ahogaré vuestros gritos de dolor con mi espeso y colorido plumaje… Entonces caeréis en un sueño pesado que me servirá como tregua para preparar la poción que os salvará de vuestra hecatombe mental, os ayudaré a salir de vuestro abismo emocional, os daré una de cal y de otra de arena hasta hacer dos montañas, una con vuestros cuerpos de cal y otra con vuestras almas de arena… A ellas las venderé al mejor postor con sus cicatrices desbordadas y cosidas con sal, y en cuanto a vosotros, ya sin almas y por ello desalmados, finalmente, entenderéis que Dios no existe porque Dios soy yo, y cuando entendáis esto y reconozcáis mi omnipotencia y mi omnipresencia, os daré todo mi amor, frágil y amorfo, pero con una condición, y es que si no venís pronto a mi cama empezaré sin vosotros, porque ese es el tipo de chica que soy yo, y además, no puedo ofrecer más si no hay alma en vuestros cuerpos”

Recibí de ella la mejor mala crítica de toda la historia de mi carrera literaria, era una creativa bastante arriesgada, inteligente y mordaz. La leí y me enamoré de ella, su crítica me dolió de puro placer. Cada párrafo era como una sacudida sensual, cada punto y seguido uno de los previos hacia el ansiado punto final. Y con los suspensivos me sentía estremecer… Me costó mucho seducirla por mis inseguridades y aún más enamorarla por mi frialdad; sin embargo, sólo la he amado a ella. La madre de mis hijos nunca ha sido la mujer de mi vida, y la quiero por ese don maravilloso que me dio, pero el amor de mi vida fue ella, aquella mujer impetuosa, afectiva y distante a la vez, que dio aquel discurso inaugural en una jornada periodística acerca de la degradación de la palabra. No puedo creer que ya no esté, es difícil sobrellevar esta sensación derrotista y tremendamente triste que me arrastra y desgasta sin atisbo de ilusión alguna. Pero es mi ser cabal el que contribuye como una descarga a mi latir y cada amanecer al despertar miro el techo y la veo… La veo dando aquel discurso, la veo como la más bella de todas las amazonas sobre mí, la veo llorando como una niña en el cine y en la ópera y en el funeral de su abuelo, y en el de su madre, la veo sin poder verla, sin volver a verla más, sin dejar de verla en cada rincón de la casa, en cada rincón de mi ser… Y sé que esto no tiene fin pese a ser  el final, y todavía no entiendo cómo pudo ocurrir si conmigo era feliz y aquello sólo era un discurso inaugural, ella sabía que no tenía alas, ni un espeso y colorido plumaje, ella sabía que no podía volar… Pero saltó… Era Febrero y además éramos felices, aunque en ocasiones la sorprendía llorando y ella me sonreía y me decía que era de felicidad… Yo sólo la he amado a ella, y ya no creo que pueda amar a nadie de este modo… Nunca… Jamás.

Cuando finalizó su discurso tras un profundo silencio de asimilación todo el aforo se puso en pie y la aplaudió. Al terminar la jornada me acerqué a ella conocedor de que era la autora de la mejor mala crítica de mi carrera literaria, y le dije interpretando mi papel de “muy seguro de mí mismo” que ningún hombre de la sala llegaría tarde dejándola en el trance de empezar sola. Ella me miró muy seria y me dijo:

– ¿Qué quieres?, ¿no te gustó mi crítica?…

– Quiero tomar algo contigo tranquilamente y decirte lo que me pareció.

Sacó de su bolso una de sus tarjetas de visita y entregándomela me dijo:

– Pues eso tendrá que esperar, porque hay un hombre en esta sala que quiere llegar tarde para verme empezar a mi sola.

No era cierto, pero sentí celos, y sobre todo, sentí que tenía que estar con ella. Me enteré después de algunos meses juntos, y me lo dijo mirándome a los ojos con esa expresión suya… Muy, muy seria. Yo tenía que estar con ella pasara lo que pasara, y al final pasó lo peor.

Sofya Keer

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Lidia y las miserias de los héroes

El tatuador le dio su número de teléfono sin que Lidia se lo pidiera, incluso sin mediar palabra respecto a posibles encuentros o ¡a saber!, simplemente acabó el trabajo en su muñeca y tras forrarla con el plástico protector, en un papelito como a la antigua usanza se lo dio mirándola fijamente a los ojos. En otras circunstancias ella se lo habría guardado en el bolso, un papel más no supondría ningún trastorno dentro del caos que se desbordaba cada vez que abría su cremallera para buscar las llaves, que nunca encontraba a la primera, ni a la segunda intentona tampoco. En el caos no hay error posible, sin embargo, ahora estaba tan harta del género masculino, tan aburrida de los engendros humanos con los que había tropezado en el camino, tan asqueada de los sucedáneos del amor que las pseudo-relaciones llevan implícitos, que explícitamente con gesto de superioridad y enfado le dijo:

– ¿Sabes?, voy a contarte lo que podría ocurrir entre tú y yo… Y seré tajante, fatalista y caótica, porque mi mundo íntimo ha sido creado a partir de antipsicóticos y hombres ineptos emocionalmente, mi universo psíquico es jodidamente bélico, estoy en un momento de mi vida en el que me permito disfrutar de tener los valores justos y necesarios, y desde ese punto asumo el amor como un juego cerebral ¡así de sencillo! aunque no sé si deseable… ¡O sí, tal vez sí es deseable y asumible!, sobre todo cuando me coloco con los neurolépticos. Voy a ser inflexible y terriblemente injusta, si tú y yo tuviéramos algo y me preguntaras: “¿Qué es lo que sientes?, dime realmente qué es lo que sientes”… Cuando el sol estuviera en su cénit, justo al mediodía y frente al mar, yo te respondería: “No habrá oportunidades, ya ha sido más que suficiente, lo he meditado y mi mente está libre de toda carga… No te quiero, no te quise y jamás podría quererte”. Justo en ese momento sólo te quedaría esperar a que la situación se aflojara, integrar conceptos, curar heridas y dejar descansar el espíritu, porque lo inmenso no es fácil ni para los héroes. Todos sabemos que los héroes también tienen sus miserias y todos sabemos además, que yo sería inflexible y terriblemente injusta… ¿Por qué te crees un héroe?, ¿verdad que tú te crees un héroe?

Los ojos de Lidia tras su parrafada estaban tan abiertos que podrían salirse de sus órbitas en cualquier momento, o incluso con cualquier movimiento en falso. Él se aproximó físicamente a ella y muy exaltado replicó:

– ¿Tú estás como una puta cabra, es eso no?, ¡ah no, eres una jodida frígida, eres una mal   follada y una amargada!, ya entiendo…

– ¡No, tú no entiendes nada, por eso me has dado tu número de teléfono, porque no entiendes nada, eres un chulo y un prepotente!

– ¡La que no entiende nada eres tú, así que ándate con cuidado, porque soy un héroe, desde luego que sí, y tú eres en este momento mi inspiración para matar!

Lidia salió como un huracán del establecimiento y dejó al joven tatuador con las cejas subidas y una expresión en su rostro de no entender nada. Porque no, desde luego que no entendía nada, ahí la razón era toda para ella, sin duda ni discusión posible. Para su asombro sacó a  la primera el paquete de tabaco y mirando al cielo se encendió un cigarrillo. Como le decía tan a menudo su hermana, se había pasado tres pueblos, o cuatro, o muchos más, sin embargo se sentía bien mientras hacía una enorme “O” con el humo del cigarro, después hizo otra y otra, y cuando llevaba ya tres o cuatro, o tal vez más como con los pueblos, apareció de nuevo en escena el tatuador, que salió a la puerta del local buscándola y se topó con ella:

– ¡Vaya! pensaba que habrías salido corriendo avergonzada.

– ¿Vergüenza yo, de qué?

– ¡Nunca había flipado tanto! ¿qué de qué?, pues ahora te explico yo, ¡vergüenza de la película que tu mente enferma se ha montado simplemente porque te he dado mi número de teléfono, y además has sido cruel y despiadada sin ni tan siquiera conocerme, pero lo peor es que has hablado de querer y sinceramente yo sólo te había dado mi número de teléfono!

– Jajajajajaja

– No tienes argumentos y por eso utilizas esa risa demencial, ¿verdad?

– ¡Te equivocas de nuevo!, me río porque si quedas conmigo querrás quererme, y me querrás sin remedio…Jajajajajaja…

– ¿Es un reto?

– En absoluto, tú y yo no quedaremos jamás porque cuando un hombre me entra así, a degüello, ya se me atraganta la sola idea de volver a verle, ya se me atraviesa él, y mi mente demente es mi guía.

– Está bien, en este papel va el nombre del cicatrizante para tu tatuaje.

Lidia lo cogió de un manotazo y sin leerlo lo metió en su bolso caótico como ella, como su mente, como su vida. El tatuador se metió de nuevo en su negocio y se despidió de la demente Lidia:

– ¡Adiós!

– ¡Eso, adiós!

Paseó largo rato recordando aquella época en la que disfrutaba cuando caminando por las calles le gustaba contemplar las miradas ajenas y las sonrisas más bellas que le seducían en sus paseos. Ahora sin embargo, no quería encontrarse con ninguna mirada y las sonrisas hermosas no le importaban nada en absoluto, al final son pasajeras y desaparecen a la velocidad de la luz, dales a sus dueños una mala noticia, verás que pronto desaparecen y se desdibujan de sus labios esas sonrisas tan maravillosas, fantásticas y saludables. Hay tantas malas noticias en nuestras vidas. Tantas en el mundo entero. Tantas, cada día nuevo que amanece… De repente sonó su móvil, era su hermana que ya venía a recogerla para ir a la Estación, miró por última vez el centro de la ciudad que habían elegido las dos como destino vacacional y se dirigió hacia el punto de encuentro.

– ¿Ya te han hecho tu tatuaje para el recuerdo?

– Sí…

– ¿Qué pasa?

– Nada, he tenido una especie de… ¡No sé cómo llamarlo!, ¿tal vez bronca o encontronazo con el tatuador?

– ¿Y eso hermanita?, jajajaja

– ¡No es gracioso!, era un idiota integral que quería ligar, mejor dejamos este tema.

– Lidia, no te has tomado tu pastilla ¿verdad?

– ¡Estoy harta de vivir así, ni saliendo unos días de vacaciones consigo disfrutar y desconectar de mi cabeza enferma… Estoy harta de héroes de pacotilla, de mi tristeza sin freno, de mis despojos mentales, además aquí hace un calor de invernadero, ¡vaya mierda de ciudad hemos elegido!…

– Tranquilízate, vamos a ver, no hay héroes en ninguna parte, eso es una creación tuya…

– ¡Sí, sí los hay, pero en el fondo no lo son, quieren serlo pero no dan la talla!…

– Lidia, tú no puedes interrumpir tu tratamiento, si lo haces surgen brotes psicóticos que te hacen sentir peor.

– Yo sólo quiero un poco de magia, ¿acaso no son mágicas esas casas construidas con palmeras?, ese aire exótico… Un poco de magia para sentirme un poco libre…Sólo eso…

Ya en el tren su hermana la abraza, y ella se apoya en su hombro y la rodea con sus brazos, Lidia disfruta de ese amor incondicional que le sirve de refugio y desahogo, disfruta de las caricias y de los besos en la frente que su hermana mayor le regala camino de casa ya. Entonces se relaja y continúa hablando…

– No podemos poner los pies en la tierra hasta que no toquemos el cielo….

– ¿De dónde te has sacado eso Lidia?

– Lo leí, es de Paul Auster.

– Pisas territorios muy peligrosos nena, deja tus lecturas raras y céntrate en tu salud y en el tratamiento. Todo el día estás leyendo y devorando libros.

– No son lecturas raras, además, con el peligro hay que jugar a pasarlo de rosca. Sin las pastillas surge dentro de mí el arte de la ficción, es como subir a mi azotea mental y lanzarme al vacío sin pensármelo, es jugar a esculpir mi tiempo, es mi particular drama de alto voltaje emocional, sólo sin pastillas puedo llegar a rincones desconocidos de mí misma, sin ellas soy el personaje de mi propia obra, mis pensamientos se liberan, ¡son abracadabrantes!…

– ¡Oye!, ¿y la estrella de mar que te regaló aquel chico en la playa?

La hermana de Lidia intentó desviar su atención, porque en el fondo siempre le asustaban y le entristecían sobremanera sus ideas cuando no iban acompañadas de fármacos. Lidia se soltó del abrazo reparador, se incorporó y cogió su bolso:

– Por el bolso estará… Escarbando la encontraré… ¡Bah! este es el papel del cicatrizante para el tatuaje… A ver…

– ¡Dámelo! ¿cómo se llama?…

Su hermana coge el papel y cuando lo abre rompe a reír…

– Jajajajajajaja

– ¿Qué es tan gracioso?

– El cicatrizante.

Lidia le arrebata a su hermana el papel muy mal cortado con picos y de pequeña cuadrícula, en él ponía lo siguiente:

Se llama cicatral, y no tengo dudas, ninguna duda… Podría quererte”

– ¡Hijo de p..!

– Jajajajajajaja… ¿Una bronca o encontronazo con el tatuador, hermanita?…

– Jajajajajaja… Sí, creo que eso dije.

– Ahora me tendrás que contar, ¿y cómo es él?…

– La verdad es que es… Es muy atractivo… Es como… No sé.. Jajajajaja, es como una jeringuilla en un patio de un colegio… Muy peligroso, ¿no ves que no tiene dudas de que podría quererme?…

Sofya Keer

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Una dama como yo …

Ponme un poco más de vino, ¡no lo puedo soportar!, ¿creías que era fácil mantener el interés de una dama como yo?, ¡no es tan sencillo!…Y tú además, tú además consigues que se vaya como el humo… Es algo casi increíble, el colmo del aburrimiento, el culmen del mal hacer, el clímax del hastío… Ponme más vino por favor y escupe ya tus falsedades, no eres tan profundo, no captas las reglas, no me has conocido en el gimnasio, ni en un baile, ni en el parque de atracciones, ¡maldita sea!… Podría hacer que fueras mío para siempre, podríamos preparar juntos la lista de invitados, podría jugar contigo hasta saciarme y hacerte mierda y mientras, podría besar a otros, podría hacerte creer que te amo, podríamos atarnos a esa oscuridad tan común en infinidad de parejas, podría hacer que te desmayaras cada anochecer y cada amanecer empapado dentro de mí, podría herirte y después excitarte aún más lamiendo tus heridas, podría engañarte y engañarme a mí misma, podríamos vivir engañados como tantas y tantas parejas, fingir que corro para encontrarme con tus pasos, y cuando salieras a trabajar llorar tirada en el suelo de la cocina… Podría porque soy mucho más fuerte que tú, mucho más sólida, mucho más inteligente, tú sólo tienes cuentas bancarias y acciones en bolsa, y con el dinero te diluyes constantemente, tú no eres mi hombre porque no sabes lo que es el amor, porque has olvidado los motivos reales por los que hay que alegrarse de vivir, porque crees que el dinero lo compra todo, y ahí incluyes a mi género íntegramente… No encontrarás a la mujer anhelada jamás, sino a la correcta para lo que tú eres, para lo que tú representas, para todo lo que evades, para todo aquello que tu cabeza crea desde la ignorancia más supina y cruel… No quiero hablar de las probabilidades inútiles, ni de las posibilidades predeterminadas, quiero que nuestra historia arda como todas mis historias, profundamente, que se destruya cualquier resquicio de lo que hubo, o de lo que pudo ser y no ha sido, quiero ver su destrucción masiva en átomos candentes que no apagaré jamás porque ya no tengo lágrimas, mi tristeza es una pena seca sin perspectivas de encontrar la verdad, mi tristeza es un puñetazo en la pared que se resiste a joder mi cabeza con hombres estúpidos…Ya somos historia, no hay arrepentimientos, ni deudas emocionales, somos la sombra que cubre a un sol ya oculto… Somos una profunda sombra.

Es medianoche, vete ya por favor, es la hora de recordar, de entristecer y acabo de manchar mi vestido con el jodido vino, vete por favor, quiero seguir bebiendo en soledad, no vuelvas nunca más y llévate el maldito anillo de compromiso, desperdicias tu tiempo conmigo porque no sabes mantener el interés de una dama como yo, no tienes ni la más remota idea, no entiendes cómo es mi amor esquivo y ahora ya no quiero que tú lo sepas, no quiero que seas tú el que lo descubra…Es tan especial, tan sensible… Tan profundo.

Tan sólo tendré que esperar un rato para olvidarte, reconozco este trance una vez más y de lejos, ya sin lágrimas, calmada como de costumbre ante las pérdidas, feliz porque lo que hay dentro de mí nunca muere, se reserva para arder conmigo en mi día final, arderá como todas mis historias, pero arderá conmigo y con mi fin… En este sentido silencioso de la medianoche no pienso interrumpir mi sueño, ni dar paso a la impaciencia, sólo estoy exhausta porque vivir cansa y me duele un poco el pecho, pero ese dolor me es familiar, no es importante, es sólo que otro día acaba y acaba de este modo.

Tampoco pienso abrir una guerra inhumana contra mí misma, ni temblar paralizada, sólo quiero emborracharme, una dama como yo sabe de los placeres del momento, de la magia de los tesoros amorosos duraderos y de los peligros cuando todos duermen… A veces es sólo encontrar el momento, y hacerlo siempre antes de que las cosas empeoren, a veces aunque lastime deseamos hacerlo, entonces caemos, pero al final se va, se va todo como el humo, una dama como yo lo sabe y lo asume mientras se emborracha con su tristeza de pena seca.

Sofya Keer

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El laberinto emocional de la red

Hablar sobre lo divino y sobre lo humano es una de mis adicciones. Así que escúchame atentamente, aunque no sepas cómo es mi voz, ni cómo mi mirada…

A veces corren malos tiempos y la soledad se apoltrona, en su sedentarismo va el nuestro y en nuestras manos todo lo demás. El cansancio tiene su origen en la falta de descanso, pero ¿qué es realmente descansar?…Cesar en el trabajo para reponer fuerzas, reposar, dormir, tener algún alivio en problemas o preocupaciones…Y ahora la pregunta del millón: ¿Porqué hay períodos en nuestras existencias con exceso de cansancio vital?…La sobre-exigencia a la que sometemos con nuestras rutinas a nuestro cuerpo y a nuestra mente, o esa sensación bastante común en la que sales a la calle y te sientes diferente a los demás, que por cierto se mueven como peces en el agua en un clima de estrés, frialdad y distancia, además, sabemos sobradamente que ellos nunca se preguntarán si a los peces les entra el agua en los ojos, cosa que tú te cuestionas a diario, también influyen las decepciones personales que asoman y otean sin remedio o sin querer remediarlas, o esas heridas del corazón que aceleran su latido y lo hacen arrítmico y descompasado, (algo que todos sufrimos), hay frustraciones, represiones, hay auto-compasión y tristeza permanentes… Ahí tenemos el bucle, la espiral de dolor… Todo esto va acompañado de una sensación de vacío que retumba en tu fuero interno, y  hace sentir aún más grande y profundo el abismo que irremediablemente te separa del resto de los humanos.

Entonces decides hacerte hermético, cerrar las puertas del alma y declarar la guerra al hecho de compartir o abrirte totalmente. Decides así que no vas a dejar que te conozcan bien. Decides creer que esa será tu mejor protección, y lo decides porque estás en tu derecho, además con esta decisión va incluida la equivocación, porque todos nos equivocamos, y tú también lo haces, aunque te sientas por encima del bien, del mal y de tu especie. Lo hiciste ya con personas de tu pasado que lo mismo un día dejarás de hablar con ellas o de saber de ellas, y se convertirán en desconocidas, y es lo que quieres, fíjate, prefieres que sea una persona desconocida la que sepa cosas tuyas antes que una persona cercana o conocida… Prefieres darle ese regalo a alguien que no conoces físicamente, antes que abrirte a nadie que puedas tocar con tus manos…¡Muy bien!…Convertirás a tu futura pareja en una desconocida y tú lo serás para ella, lo cierto es que nunca se conoce a nadie al cien por cien, pero te puedo asegurar que la actitud de “cristal empañado”, impide disfrutar de la belleza de esos momentos especiales que se nos presentan, cuando la alegría nos visita por sorpresa, entonces, creamos una realidad falsa y perdemos esas oportunidades… Y son oportunidades de vivir, de latir, de fluir… Cuando te abres a alguien le entregas lo increíble, lo maravilloso, lo imposible, tu intimidad, y la dejas al descubierto porque con esa persona quieres sentir tu vulnerabilidad, y se la entregas y así te conviertes en humano, en un ser emocional que expresa para recibir comprensión, que lo hace porque necesita una escucha activa y exenta de juicios, que cuenta su historia y su sentir porque quiere mostrarse tal y como es…Y además, necesitas que ella también lo haga, y quieres que así sea porque eso te hace sentir necesario, deseado, porque te conviertes en la vía de escape y además ella quiere escapar contigo, ¿qué te parece?, y todo porque la apertura mutua crea ambientes saludables, apacibles y apasionados. El sexo con desconocidos es eso, sexo, y si hay conexión se llama deseo… El sexo cuando las personas están conectadas porque hay un conocimiento mutuo es trascender y trascender es dar calidad al sentir, a las emociones, dar calidad al deseo y también a la pasión, que se desborda y trasciende, ¡no le queda otra opción!.

Cuando a alguien a quién no conocemos, le obsequiamos con el don de compartir nuestra intimidad, esa persona ya no es una desconocida, sí lo es, porque realmente no está, no podemos tocarla, no hemos sido presentados, sin embargo, el vínculo invisible que nos une a ella está por encima de la falacia aparente, es algo profundo que no se ve, no se toca pero está y además es muy grande… Puede ser hasta el eco que retumba en tu vacío interior y que te hace sentir que no estás solo… ¿Desconocida?, ¿qué es ser un desconocido hoy en día?… ¿Recuerdas cuando nuestros padres nos decían:”No hables con desconocidos nunca”?… ¡Qué tiempos!…

Seremos todos unos  desconocidos, los antiguos, porque harán sus vidas y tú la tuya y no volveréis a coincidir, los nuevos, porque no te abrirás a ellos, y yo, porque no me conoces en persona y por eso, ¿lo soy?…Todos, absolutamente todos, seremos unos desconocidos en tu vida.

No es una cuestión de conocidos o desconocidos es una cuestión de fluir, ese es el requisito… Se fluye o no se fluye… Es vibrar…Y hacerlo al unísono, cuando fluyes de ese modo con alguien esa persona no es una desconocida porque nuestra identidad real no se ve y aunque te rodees de conocidos, la imagen que proyectan se traduce en que no es a ellos realmente a quién tú estás viendo, sino a partes, incluso átomos, de lo que constituye todo su ser.

Ahora es cuando me levanto de la mesa y escuchas mis tacones, me dirijo hacia ti, cojo una silla, le doy la vuelta y me siento con las piernas abiertas, mi pantalón se sube un poco más arriba de mis tobillos y si te fijas, a través de mis finas medias  puedes ver mi tatuaje más arriba del tobillo izquierdo, desabotono mi chaqueta, puedes ver mi blusa casi transparente que deja entrever lo que tu imaginación necesite inventar en este preciso instante, entonces apoyo mis manos en el respaldo de la silla, en su borde superior, mi melena cae y se descuelga por ambos lados, hoy he decido soltar mi pelo, estamos frente a frente, clavo mi mirada en la tuya y continuo…

Hoy que notas más tu cansancio vital te quiero dar una dosis de descanso… Dúchate, arréglate que te recojo en una hora y media, iremos en mi coche, hoy guio yo, tú sólo descansarás… ¿Sabes que las miradas a la luz de las velas son más intensas y excitantes?… ¿Sabes que si lo deseas puedo convertirme para la ocasión en una mujer misteriosa con un elegante sombrero?

Ahora imagina que soy una mujer conocida, que me conoces, que me ves, que  me puedes tocar, ¿qué diferencia hay, acaso ahora no puedes sentirme, ni cuándo compartimos, ni cuándo te escribo?… Puedo ayudarte a construir tu mundo emocional… ¿Todavía lo dudas?… Llevo ese sombrero que tanto te gusta imaginar cuando creas a esa mujer misteriosa en tu laberinto emocional de la red.

Sofya keer

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Un Mambo psicológico

Estuve cuatro años asistiendo a clases de Mambo. Disfruto mucho bailando, además soy de naturaleza sociable aunque he de reconocer que contradictoriamente hostil. Sólo tienes que dejarte llevar por la música, lo demás es coser y cantar, incluso sin haber cosido nunca y cantando fatal puedes hacerlo… Luego ocurrió lo indeseable, lo inoportuno, lo inesperado… Le conocí. Yo tenía mucho que pulir con mi tristeza, era feliz así y no sabía muy bien si eso era contraproducente. A él le sedujo esa mujer de mirada triste que era feliz estando constantemente apenada. Sin embargo, últimamente lloro más, cuando estoy sola y nadie me ve, porque cuando estoy con gente lloro por dentro, y es tan diferente. Además, la persistente sensación de que él me falta aunque está en mis pensamientos agudiza estas cataratas emocionales. Ahora mismo tengo muchas ganas de llorar, pero eso tendrá que demorarse hasta que llegue a casa, y cuando esté allí prometo darlo todo.

Últimamente arrastro una tristeza sin frenos, es arrítmica y muy espesa, y en su espesura no quiero relacionarme con nadie, prefiero estar sola, recrearme en mi hostilidad con el entorno, sentirme olvidada y envuelta en este extraño huracán psíquico. El teatro de la vida me cansa, me agota mucho, siento que me vuelve bipolar, esquizoide y deprimida.

De nuevo vuelven, tengo mis ojos empapados y cargados, pero no puedo dejar que se vacíen, en un rato las dejaré caer en procesión y en la soledad de mi templo, porque es cierto eso de que la procesión va por dentro… No se va, no desiste, ¡no me importa, que se quede si es lo que quiere!… ¡Mira como tiemblo tristeza!, ¿sabes? te mereces uno de mis sensuales besos de gratitud, son irónicos y crueles, como yo en determinados contextos… La segunda razón por la que se fijó en mí nunca me la dijo, supe de su existencia como que hubo un segundo motivo, pero jamás se pronunció respecto a él.

Yo no cuento lo que veo o lo que oigo, en mi casa todos éramos tumbas, éramos como muertos vivientes, además nuestra casa se ubicaba en la calle del cementerio número 66 piso 6º, por eso al leer a Pessoa quedé impactada: “No es el misterio de la muerte, sino la sensación física de dejar de vivir”… Entré en skock, esa noche me fui sola a un concierto de rock, me desaté bailando y bebiendo, ¡joder, necesitaba vivir!, al primero que me llamó gatita callejera le di la satisfacción de un placer descarado y sucio en el parking de la discoteca, es que lo primero que pensé al leer aquellas letras fue “¡estoy muerta!, ¡no vivo, no sé vivir, no me han enseñado a hacerlo, no sé si sabré hacerlo alguna vez, no puedo pensar en cómo será la sensación física de dejar de vivir porque ni tan siquiera me permito escuchar mi propio latido!”… Y cuando en aquel coche, en el parking me corrí en la boca de aquel chico desconocido, sí podía sentirlo, eran mis palpitaciones, era el ritmo de mi corazón, y mientras me vaciaba escuchaba mi frecuencia cardíaca, ¡algo increíble, sin precedentes!… No tardé ni tres meses en hacer las maletas y salir del hogar familiar para encontrarme a mí misma, ¡simplemente para eso!, mis búsquedas no iban más allá. Lo imprevisto necesita tiempo para prepararse, eso es así, y me largué en un intento de cambiarlo todo, las metáforas fallidas, la magia falsa, incluso los sueños y las pesadillas de mi infancia. No quise saber nada más de ellos, no porque no me enseñaran a vivir, eso se aprende, y doy fe de ello, sino porque me dieron malos momentos, fatales instantes y peores emociones o sentimientos. Todos estamos hechos de la misma materia, no nos engañemos, todos queremos ser felices, todos vamos a morir, a todos la duda nos genera dudas, así que entendí que justo cuando mi ataúd fuera introducido en el nicho o depositado en la tierra, o mis cenizas esparcidas, o lo que yo decida definitivamente si me da tiempo a decidirlo, en ese justo y preciso momento decidí, que sólo podré dar por bien empleada mi vida si he sido buena persona y me he portado bien con los demás, decidí que si esto no ocurre podré dar por malgastada mi vida, además oficialmente, tenga los años que tenga si nadie me echa de menos para bien, mi existencia habrá sido un desperdicio y ni mi vida ni mi muerte tendrán un sentido, al menos no un sentido real. Lo decidí gracias al cúmulo de carencias apiladas como cráteres de un volcán que tras muchos años de letargo se despertó y explotó, y como ocurre en ocasiones cuando un volcán explota, no da tiempo ni a correr, así fue como arrasé con ellos y con todas mis carencias enquistadas. Crecer entre conspiraciones, chantajes y contradicciones es como hundirse a diario en arenas movedizas, y ver cómo un sacerdote le confiere la gracia de la extremaunción a tu abuela, cuando era el mismo Áker es muy duro, es muy grave, ¿la extremaunción al mismo demonio?, así es como creces con un silencio estremecedor dentro de ti que te turba y perturba a diario, y cuando logras salir de todo esto cuántas veces te sorprendes preguntándote a ti misma “¿Y si todo es mentira, todo, absolutamente todo?”, ojalá fuera cierto eso de poder empezar de cero, pero desandar lo andado no puede hacerse y mi propósito era ese, empezar de cero, y aunque nunca pude, la soledad me ayudó mucho, con ella es fácil marcar la diferencia entre ser consciente y no serlo, con ella he aprendido todo lo que sé, incluso la echo de menos cuando llevo cierto espacio de mi tiempo en compañía. Un amigo en común me dijo no hace mucho tiempo que esta era la segunda razón por la que él se enamoró de mi tan locamente, al parecer para él, mi estrecha relación con la soledad y mi carácter solitario tenía un extraño atractivo que me convertía en una mujer extraña para el resto, esto le fascinaba y según le contó a nuestro amigo le provocaba pequeñas y simultáneas erecciones cuando yo con mi halo solitario entraba en su campo de visión.

¿Y qué ocurrió?, pues ocurrió que lo tiré todo por la borda, los buenos momentos, los mejores instantes, las más maravillosas emociones y los más apasionados sentimientos… Sí, lo hice consciente de que eso era vivir y sentir realmente, consciente de que eso jamás volvería a ocurrirme, pues no sería capaz ni de tan siquiera soñarlo, lo hice porque él no merecía mis aventuras en coches de desconocidos, en el parking de cualquier discoteca o en los aseos de algún club nocturno, lo hice porque no he podido empezar de cero y vaciarme o sentirme vacía es mi esencia, y del néctar del vacío me alimento.  También leo a la Woolf,  y muy atinada dijo: “A la gente le gusta sentir, sea lo que sea”, yo soy de ese tipo de personas a las que se refería Virginia, mis carencias me llevaron a ese punto, me llevaron con todas mis ganas y mis desganas a desear sentir en cualquier momento, sea lo que sea. De este modo me encontré  a mí misma, ¿no era eso lo que yo quería?, ¡maldita sea!…

Actualmente dirijo una escuela de Mambo para personas necesitadas y con carencias importantes, ¿qué porqué el Mambo?, pues porque desde niña lo escuchaba en la casa de enfrente, mi vecina era una cubana muy alegre que sabía vivir y sentir la vida, y del mismo modo vivía, sentía y bailaba el Mambo… ¡Ah! ¿qué cómo le conocí?, en un festival de Mambo en el que además escenifiqué una breve obra teatral, iba vestida de mujer de los años veinte, me miró, le miré y al mirarnos surgió el flechazo, evidentemente era uno de esos flechazos que al final no llevó a ninguna parte. Pero en el fondo, yo disfruto más bailando, sólo tienes que dejarte llevar por la música, lo demás es coser y cantar, incluso sin haber cosido nunca y cantando fatal puedes hacerlo…

Sofya Keer

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La energía del cambio inesperado

(Pensamiento Inicial)

¿Es todo en esta vida por merecimiento?… Obviamente no. El bien y el mal son subjetividades del ego, del yo, de lo transmitido por nuestra familia o de lo que a nosotros nos ha dado la gana de tomar prestado por el camino, así pues, ¿qué merecemos y qué no?… Pensar esto precisamente en este instante exclusivo y no sé si del todo lúcido, en el que soy una superviviente entre un amasijo de hierros, y bajo un sol otoñal espectacular es cuánto menos, enfermizo. Supongo que ahora es cuando debo buscarme la vida que todavía conservo para salir del coche, antes de que al final arda en las llamas del infierno…

(Pensamiento Distraído Parte Primera)

Mi sabiduría interna me dice que al final esta noche tendré que reabrir el pasado y después de la cena invitarle a mi casa, más en concreto, a retozar entre mis sábanas como dos animales desalmados o como dos seres humanos con vidas amorosas fallidas… Aún tengo tiempo para pensarlo, en el fondo creo firmemente que prefiero pensar a vivir, y aquí no  me planteo ni la más mínima angustia dudosa…

(Pensamiento Positivo Parte I)

¡Por lo menos puedo caminar, llevo mi bolso intacto con todo su contenido, pañuelos y tampones, drogas, móvil y además puedo subir este terreno abrupto y escarpado!, tal vez debería aprovechar mi suerte para llamar a alguien, de hecho, creo que debería hacerlo…

(Pensamiento Realista)

¿Qué ha sido eso?, ¡no puedo creerlo!, ¿ha sido una explosión?… Sí… ¡Me he salvado de las llamas del infierno!… Creo que lo mejor es sentarme para contemplar la escena de mi coche ardiendo, desintegrándose en el aire, desvaneciéndose con sus historias de sexo alcohólico y alocado… ¿Cuántos polvos tendrá en su haber?, mejor dicho, ¿arderán en su interior?… Y alguno hasta romántico, pero todos, absolutamente todos, carentes de la esencia reparadora del amor, me gusta sentir mis emociones conscientes, me duelen más, ese es uno de los ingredientes más extraordinarios de mi puñetera existencia…

(Pensamiento Dubitativo)

Por aquí no pasa nadie, ¿qué haría yo por estos lares?, en plena sierra, supongo que una de mis huidas solitarias para perderme entre arboledas y naturaleza, ¡seguro que sí!, para pensar acerca de mi tristeza recurrente o para llorar a solas sin tener que dar explicaciones a nadie, sin esas malditas interrupciones del ruido externo que siempre terminan por meterme en asuntos turbios…

(Pensamiento Positivo Parte II)

Bueno, el artefacto incendiario estaba más que amortizado, era de segunda mano, ¡no, era de tercera o cuarta! así que se portó conmigo muy bien, ¡como un campeón!, aunque en el fondo las cosas materiales para mí sólo tienen la importancia que tienen, ni más ni menos, tienen la justa y necesaria, partiendo de la base de que la justicia es también subjetiva, por supuesto. Ahora sé que andar y detenerse no son la misma cosa, ¿cuántas veces he sentido eso?, ¿cuántas crisis de ese tipo habré transitado, con mis días en suspenso y mi vida alada?…

(Pensamiento Pro-Vida)

¿No llevo el mechero?… Quiero fumarme un porro, será el último, hoy que he vuelto a nacer he decidido que me dejo la hierba, pero parece que tendré que bajar al barranco para encenderlo, (jajaja), con esas llamas seguro que lo encendería. Ahora me apetece un verano tranquilo a la sombra de los árboles, sí, el próximo verano será tranquilo, tan tranquilo como mi insatisfacción perpetua…

(Pensamiento Distraído Parte II)

En el fondo no sé si me apetece reabrir el pasado, no sé si ni tan siquiera me apetece salir a cenar con él, esto de llevar demasiado tiempo enamorada del chico de otra es patético, pero parece tan tierno, ya lo decía mi ex: “Es que tú desprendes ternura por cada uno de los poros de tu piel, Nu”… Me enamoré de su ironía y luego acabó por repugnarme ese sarcasmo prepotente e inteligente, además, mi nombre es Nuria, ¡qué Nu ni Nu!, ¡a la mierda la inteligencia!, en la cama era jodidamente egoísta y era un tipo agresivo y territorial, ¡claro que se puede discutir y convivir a la vez, pero yo no quise, no me dio la gana!… Al final siempre prefería mi onanismo sexi y excitante o el buen hacer de su amigo Esteban, siempre disponible para placeres desmesurados y efímeros, esos que tanto me gustan a mí porque me descontrolan y me descentran… Y me gusta descontrolarme y descentrarme, estoy entrenada para ello, lo hago desde mi más tierna infancia…

(Pensamiento Pre- Mortem)

Y tal vez ahora me siento algo descentrada, supongo que es normal con semejante accidente, sola aquí, en medio de la nada, sin poder fumarme mi último porro de marihuana, con el coche ardiendo ante mi mirada atónita, con una inapetencia mórbida y curiosa ante el plan nocturno de reabrir mi pasado, ¡con lo que me gusta a mí el rollo melancólico! y con un deseo de incalculable valor vital, ¡lo nunca visto, dejarme las drogas!… ¿Qué me pasa?… Me estoy mareando, lo que quiero es dormir… No… No veo bien… No oigo nada o ¿es un zumbido?… El cielo es de un hermoso azul borroso… Sí… Azul borroso…Y es hermoso… Muy hermoso…

(Pensamiento De Muerte)

Recuerdo aquella tarde lluviosa, la única que pasamos juntos, la ilusión, sus abrazos, sus besos… Y la foto que me sacó… Yo sé que me ama… Yo sé que me estoy muriendo, porque no soy yo, no me siento tal y como siempre he sido o creído ser… Soy otra, lo sé, yo sé tantas cosas… Esa foto me encanta…

– Al parecer la chica era la única ocupante del vehículo, consiguió escapar y salvarse de la explosión, probablemente llegó hasta aquí por su propio pie, pudo subir y dejar abajo el barranco… ¿Sabes, Mauro?, tiene la edad de mi hija… ¡La vida es un cúmulo de excrementos!… Mi hija también fuma hierba…Y conduce… ¡Y siempre va sola por el mundo!…

– Sí que es una mierda la vida, sí…

El agente se apartó un poco, se alejó de su compañero y llamó a su hija, sólo quería escuchar su voz, con eso se conformaba de momento, una excusa cualquiera que le salvara del trance de su oscuro pesar y pensar, ante un cadáver que podía ser el de su vástago.

(Pensamiento Filosófico de Mauro mirando el cuerpo de Nu, perdón, de Nuria)

Solos estamos y en soledad nos convertimos porque somos soledades humanas.

(Pensamiento de la autora del relato, mí pensamiento)

Nadie, absolutamente nadie pudo saber qué pasó por la cabeza de Nuria antes del fatal desenlace. Nadie puede saber eso de nadie, es información privilegiada que se va con los que ya se han ido y que nosotros nos llevaremos al otro lado cuando sea nuestro momento. Y yo la he llamado la energía del cambio inesperado porque además de soledad, también somos energía.

Sofya Keer

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